sábado, 26 de mayo de 2018

SR. RAJOY: EL PROBLEMA NO ES LA MOCIÓN, SINO SU FALTA DE VERGÜENZA (O ¿QUIÉN QUIERE ACABAR CON LA CORRUPCIÓN EN ESTE PAÍS?)

Ni voy a repetir las excusas que el PP lleva esgrimiendo años para esconder su corrupción sistémica, ni voy a argumentar en contra de ellas. Ya no. Ha hablado la Justicia, eso tan caro a los populares. Y lo ha hecho con contundencia y claridad meridiana. El PP es un organización corrupta, se lucró; los responsables de los que se ha podido demostrar su implicación directa están condenados a penas durísimas, el propio Tribunal duda de la credibilidad del testimonio de Rajoy... Elementos muchos de ellos que, por separado, serían suficientemente graves como para exigir la dimisión inmediata del gobierno y la convocatoria de elecciones limpias y transparentes (sin dopaje). Juntos, juntos ya componen un paisaje vomitivo que exige, por mínima calidad democrática, que si el presidente Rajoy no lo hace, no disuelve el parlamento y convoca comicios, las demás organizaciones, todas a una, debieran echarlo y dar la palabra a la ciudadanía. 

Ahora bien, todo eso que planteamos es desde el terreno de la ética política (más elemental, nada de grandes proezas) que en estos tiempos (seguramente en todos, podríamos afirmar) está ausente de la causalidad en las decisiones y los actos. Hoy prima la vertiente electoral por encima de cualquier consideración. Preguntémonos, con este cristal colocado ante los ojos, quiénes quieren, de verdad, acabar de inmediato con el PP de la corruptela en el poder.

A Ciudadanos no le conviene. Para mantener la bandera deben alejarse y no confluir con los nacionalistas malos (con los otros, los que solo quieren la pasta, no tienen problemas: aprueban juntos los presupuestos del PP) y, además, les viene mejor un Partido Popular cociéndose en el caldo hediondo durante más tiempo, hasta asegurarse la supremacía de la derecha. Nacieron para ser un aliado natural del PP y aunque en estos momentos convenga distanciarse, medirán muy mucho el grosor de la brecha (que ha de ser siempre suturable a las primeras de cambio).

Al independentismo catalán no le conviene. Están sacando un rédito extraordinario a su enfrentamiento con el PP. Hay unos cuantos patriotas en la cárcel, es un precio alto, pero ahí están, desgastando al Estado (no solo al gobierno) con una estrategia ladina y eficaz para sus fines. Mantener al enemigo, mantener la imagen del otro (España) como Estado opresor y corrupto es mucho más fácil con el PP en el poder.

A los nacionalistas buenos, los que acaban de negociar unos presupuestos generales del Estado que les ha proporcionado suculentas tajadas, la continuidad de un PP debilitado les viene de perlas. A ver si le sacamos todavía más.

Creo que a Podemos si le interesa. Han renunciado a vicepresidencias y ministerios, aunque no le harían ascos. Creo que hay un fondo de aversión real a la corrupción en la mayoría de los dirigentes políticos de esa formación y aún mayor en sus bases. Cierto que tendrían que haberlo pensado antes, cuando se pudo. También es verdad que el pasado no se modifica (se manipula, eso sí) y lo que importa es el ahora.

El PSOE hace lo que debe hacerse. Nada tiene que demostrar. El mismo Rajoy que hace unos días apelaba a la responsabilidad demostrada por los socialistas en su apoyo al gobierno frente al sececionismo excluyente de algunas formaciones políticas catalanas, hoy les acusa de echarse en sus brazos solo por ansia de poder. No porque el PP haya quedado invalidado para gobernar en democracia tras la condena de la Gürtel (que no es sino un eslabón más, por más grueso que sea) sino por ansia de poder. No merece más comentario.

En verdad la desvergüenza, la falta de respeto a la ciudadanía ha alcanzado ya en este país cotas que no pueden ser toleradas, ni ignoradas en manera alguna. Aquí no necesitamos un Monte Rushmore, la cara de Rajoy y sus adláteres ya es lo suficientemente dura.



miércoles, 23 de mayo de 2018

¡JO, QUÉ TROPA!

La detención del señor Zaplana cae sobre el PP como una nueva bolsa de basura en un vertedero. Ya, ni sorprende, ni casi se nota. Entre tanta porquería... Se corre el riesgo, saturadas las células olfativas, de que el hedor ya no nos moleste; porque heder, hiede.

El señor Rivera, envuelto en la bandera, con la letra de Marta Sánchez (modernidad política donde la haya) para el himno, solo ve españoles (de entrada, las españolas no existen). Enfermedad muy grave que ha provocado en la historia grandes conflictos y no pocas masacres. Y lo peor de todo es que de repente hemos descubierto que había mucha naftalina en los cajones. Eso sí, apoya al PP en Madrid después de todo, apoya los presupuestos del PP después de todo, maquinando la forma de desgastar más al Partido Padre (PP) para quedarse con la herencia. El señor Torra le proporciona gasolina gratis, para que siga la fiesta.

Menos mal la responsabilidad del PNV, que no es que saque una tajada como una catedral, no, es que ellos apuestan por la estabilidad. De camino que sacan un pastón para continuar abriendo brecha entre la calidad de los servicios públicos en el País Nacionalista Vasco y la del resto del Estado. No les conviene ser independientes, ¡con lo que están chupando del bote! Como se ve, muy responsables.

Por si faltara algo, los del chalé. Ningún comediógrafo hubiera imaginado mejor guión, me atrevo a decir que ni Gila, ni los Monty Python. Todo el problema es que a quien escupe hacia el cielo le acaba cayendo en los ojos (versión libre del refranero popular). No creo que pueda criticarse que nadie compre la casa que mejor conviene a su familia si la paga con el dinero obtenido con su esfuerzo honesto y legal. Excepto que quien lo hace hubiera señalado eso que él ahora hace como una conducta reprobable. Aplíquese el cuento, cabría decir.

El panorama, como se ve, es de todo, menos esperanzador. O te gobierna un partido pringado de corrupción hasta las trancas, o uno que presume de moderno pero representa uno de los modelos que más daño han hecho en la historia, o uno que genera una crisis bíblica a partir de la compra (incoherente, es verdad, pero solo eso) de un chalé y que da miedo imaginar cómo puede reaccionar ante una decisión realmente trascendente si estuvieran en el gobierno (como el ejército de Pancho Villa, me temo).

La alternativa de un socialismo serio debiera tener mucho que decir en este momento. Y no puedo dejar de preguntarme ¿qué es lo que pasa?




martes, 15 de mayo de 2018

TRUMP, EL INDIVIDUO. TRUMP, EL INSTRUMENTO.

Puede que el Sr. Trump sea, como persona un auténtico imbécil. Desde luego, por sus gestos, por sus palabras, lo parece. No es la cuestión fundamental. Si es presidente de los Estados Unidos no es por casualidad. Trump no es Chance Gardener. Su llegada a la Casa Blanca ha requerido el apoyo de mucha gente importante. Considerado como colectivo, quienes le respaldaron, no forman un cerebro estúpido. Ni mucho menos. De esta manera, hay que considerar sus acciones como parte de un plan concreto que responde a unos intereses determinados. Reírse de él, caer en la burla fácil, adjudicar todo lo que hace a una especie de comedia es ignorar la trascendencia de eso que hace y de lo que representa. Contra una acción sistemática elitista, con tintes casi fascistas en las medidas, que no en la escena, corresponde una defensa a ultranza de los valores éticos representados en su esencia por los derechos humanos.  

Es verdad que el proceso de banalización del pensamiento humano que se ha venido desarrollando en las últimas décadas comienza a dar su fruto. Hoy parece, espero que solo lo parezca, que no hay alternativa posible. Si hay quien desde una posición de autoridad (basada en cualquiera de los pilares que pueden sostenerla) está trabajando en construirla e implementarla, desde la humilde posición de este observador, no se nota.

Así que nos están conduciendo. Diré frente a ello, lo que un admirado amigo mío: Ustedes, rierse, rierse.


viernes, 4 de mayo de 2018

NO NOS FALTEN MÁS AL RESPETO

Hace unos días, los representantes del Gobierno de España en Huelva afirmaban, ante cualquier micrófono que se les pusiera por delante, que lo importante para esta provincia, de cara al futuro de las comunicaciones, no era si el tren que llegaría hasta aquí era un AVE o no lo era. Lo importante eran los tiempos. Vamos, que no había previsto tren de alta velocidad para este rincón castigado del país. De hecho, las inversiones presupuestadas para el arreglo y mejora de la vía se referían al ancho ibérico, no a la sustitución por vía AVE. 

Llueve sobre mojado. El desdoble de la N 435 ya no es desdoble. Si la circunvalación de Beas y Trigueros que ahora se está construyendo solo tiene un carril en cada sentido, es evidente que no va a desdoblarse la carretera en mucho, mucho, mucho tiempo. De lo contrario, ya que te metes, se hubieran desdoblado al menos los tramos nuevos. No.

De la línea Huelva Zafra, mejor no hablar. Nadie lo dirá, pero está sentenciada.

Podríamos seguir mencionando problemas (que la mayoría ya conoce), pero no es necesario. A estas alturas ya sabemos que Huelva es una provincia discriminada por el Gobierno Central de Mariano Rajoy. 

Todo lo anterior tiene sus consecuencias sobre la vida de la gente. Nos hace ser menos competitivos y nuestra capacidad de atraer inversiones y empresas disminuye, se ven afectados nuestros sectores más tradicionales (agricultura y turismo, a los que se suma la minería resucitada), y se impide el desarrollo de otros nuevos que contribuyan a diversificar nuestro tejido productivo. Para qué hablar del ahogo al que se puede someter al puerto y, con él, a toda la industria que aún conservamos.

Con este panorama (que debiera echarnos a la calle, por dignidad) el Ministro de Fomento viene y, ¡tachán!, nos promete el AVE. ¿Para cuándo? Bueno eso es mucho preguntar. Ustedes quédense con esa noticia: ¡Huelva va a tener AVE! ¿Cómo? ¿Que no hay estudios previos? ¿Y eso, qué? ¿Que hasta ayer el anuncio era otro? ¿No se puede cambiar de opinión? Entonces hay que mandar parar y gritar con claridad: ¡NO NOS FALTEN MÁS AL RESPETO!

El ministro no puede prometer AVE para Huelva porque con casi absoluta seguridad ni él, ni nadie de su partido, estará en el Gobierno de España por mucho tiempo. Así que lo que hace con el anuncio, sin ninguna medida real detrás, es engañar para evitar algo que se estaban viendo venir. Que se iban a llenar, a poco que alguien toque a rebato, las calles para exigir lo que nos están negando. No debería colar. No debería ser tan fácil quedarse con nosotros (y van ya unas cuantas).



miércoles, 21 de marzo de 2018

LA OPCIÓN SOCIALISTA MERECE UN ESFUERZO COHESIONADOR

Y es que esto no puede seguir así. No puede ser que la rivalidad latente no sea enterrada cuando esta España nuestra está pidiendo a gritos una opción seria, consistente, comprometida, capaz de afrontar los problemas de la mayoría y dar soluciones desde el esfuerzo colectivo como país. Y tú puedes ser la clave. Esa responsabilidad debiera ser suficiente para producir un acuerdo interno, de tal fuerza cohesionadora, que signifique un proyecto factible, ilusionante, para cuyo planteamiento y desarrollo no nos falta talento y experiencia cuanto nos sobra inquina y egoísta ambición. Ya está bien de espectáculos. 

Nos acercamos a un ciclo electoral de enorme importancia e interés. Por primera vez en muchos años, la derecha ya no se presenta en una sola formación aglutinadora. Lo que tantas veces ha jugado en contra de la izquierda representada por diferentes siglas, ahora afecta también a las opciones conservadoras. Eso tiene varias consecuencias. Una primera, fácilmente identificable, que otorga, por lógica, más chance a un cambio de orientación política. Una segunda, que señala de manera ineludible la necesidad de pactos pos electorales, habida cuenta de que la mayoría absoluta, hoy por hoy, parece objetivo inalcanzable para cualquier partido.

Esas condiciones, entre otras, hace que sea exigible (debiera serlo en el fondo) que las discrepancias, los debates, los puntos de vista diferenciados en el socialismo (que lo enriquecen, qué duda cabe) se canalicen mediante los correspondientes procedimientos (que están articulados), y que, una vez dirimidos, den paso a un esfuerzo conjunto en el que no caben zancadillas ni, mucho menos, traiciones.

Nadie pide uniformidad, pero el respeto a los procedimientos es fundamental. Y eso toca, aquí y allá. Hemos dejado atrás un proceso de diálogo intenso, a ratos vehemente. Ya acabó, hasta la próxima. Entretanto, defiéndanse los propios postulados en las formas y en los canales adecuados, pero la unidad debe estar garantizada tras los preceptos y programas aprobados. Aquí y allá. Necesitamos que el socialismo gane, aquí y allá, y lo haga no para mayor gloria de nadie, sino para la mejor defensa de los derechos e intereses de la mayoría de la población.

Ya lo cantaba Luis Pastor:

https://www.youtube.com/watch?v=o7TnMCi5A-k

domingo, 25 de febrero de 2018

¡BONITO LIBERALISMO, SEÑOR VARGAS LLOSA!

En entrevista que hoy publica el diario liberal "El País", el Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, defiende el liberalismo como sinónimo de democracia tal como la entendemos en el mundo occidental. Reniega de ideologías que llama "tribales", en referencia a su carácter grupal (tal como él lo entiende, como defensa de un grupo frente a otros). Por contra, afirma defender la libertad, el individualismo, el rechazo del colectivismo.

Reivindica, para mí en un ejercicio de eso que se ha dado en llamar "posverdad", la figura de Margaret Thacher y de Ronald Reagan, de quienes destaca su contribución a la cultura de la libertad.

El gran problema para los liberales, como se define Vargas Llosa, se parece bastante al que las religiones basadas en la creencia en un hacedor y juez supremo tienen con el mal. No son capaces de explicarlo, tal y como el liberalismo no puede hacerlo con la desigualdad.

La desigualdad contradice esa libertad (individualista) que el Liberalismo afirma defender como baluarte supremo. No puede existir libertad si no se dan las condiciones para elegir.

Para las élites intelectuales es fácil apuntarse a ese carro. En él viajan cómodos. Con una premisa esencial. Estoy aquí, porque me lo merezco, por un enorme esfuerzo personal sumado a mis cualidades básicas. El que no llega hasta aquí, no digamos la que no llega hasta aquí, es porque no se esfuerza suficiente, porque no pone de su parte.

El ser humano es gregario. No sobrevive solo. La construcción social es la que ha permitido los enormes avances logrados. Esa construcción es dialéctica y se fundamenta en la constante confrontación de intereses que, lejos de ser individuales, competen a colectivos diferenciados. 

Con desigualdad no hay libertad. Esa idea paradigmática es obviada por el liberalismo. Para ello, proyecta una idealizada libertad individual sobre la que no parecen existir más condicionantes que el esfuerzo (también podríamos llamarlo ambición). 

El error ha estado en plantear la opción por una u otra, como excluyentes. Es decir, promuevo la aparente libertad, ocultando que, en realidad, unos son más "libres" que otros. O bien tiendo a la igualdad que, en la práctica se ha traducido en la uniformidad bajo la opresión de unos pocos desiguales.

La respuesta que defiendo, el socialismo democrático, solventa esa falsa disyuntiva trabajando por un progreso hacia el equilibrio, haciendo personas más libres eliminando no las diferencias, que son enriquecedoras, sino las desigualdades, que condenan a la ausencia de libertad a una enorme cantidad de gente oprimida. 



viernes, 23 de febrero de 2018

CONTRAMEDIDAS

No soy precisamente lo que pueda llamarse un fan de las películas de submarinos -aunque el Seaview forme parte de mi imaginario-, pero no dejo de reconocer que algunas escenas siempre me han impactado. Una de las más frecuentes, con el añadido atractivo de representar momentos de enorme tensión, es aquella en que el un buque enemigo lanza torpedos que se dirigen hacia los protagonistas de forma aparentemente ineludible. Cuando todo parece perdido, llega la orden del comandante: ¡lancen contramedidas!. Y los torpedos, engañados, cambian su rumbo dirigiéndose hacia el señuelo.

Valga todo ello para otorgar el rango de Comandante de Submarino al Presidente del PP, Mariano Rajoy. Un experto en contramedidas. Que la corrupción atosiga ese partido de derechas, ¡lancen contramedidas! Y allá van, en forma de prisión permanente revisable, o de intento de modificar la enseñanza del castellano en Cataluña, o de vana polémica sobre crisis gubernamentales a cuenta del movimiento De Guindos. O se retiran unos cuadros en Arco...  Que todo lo anterior falla, saquemos a la palestra la absolutamente decisiva llamada Puigdemont (lo del intento de detención de Joaquín Reyes es una jugada maestra).

Y he aquí que  los profesionales de la información (supongo que algunos con contramedidas añadidas) y, por ende, el público en general, olvidan las escandalosas declaraciones de los "arrepentidos" de las diversas tramas de financiación ilegal (cuando menos, supuestamente) del Partido Popular, un tema ya manido, para correr en pos de esas engañifas que se han lanzado como quien tira confetis.

Y funciona el invento. Vaya que si funciona. Y nos ponemos a discutir como posesos sobre eso de mantener a alguien en prisión de por vida, obviando la finalidad constitucional de las penas de cárcel, al calor de un más que justificado deseo de venganza de quienes han sufrido pérdidas dolorosísimas, ignominiosas; o entramos en el trapo del debate sobre la enseñanza de la lengua castellana en Cataluña, generador de un ruido tal que oculta cualquier otro mensaje. Mientras en cualquier país de Europa con un estándar democrático medio, semejante escándalo (el de la corrupción), habría significado un rosario de dimisiones, comenzando por el propio Presidente, aquí nos distraemos y pasa desapercibido un asunto que debiera condicionar la propia conformación de nuestras instituciones, por algo tan elemental como la decencia.

¡Comandante Rajoy! Experto submarinista de las cloacas, especialista en contramedidas, o sea, en engaños. Y nosotros, en la inopia. Como diría cualquier pepero trasnochado, dabuten.




sábado, 3 de febrero de 2018

LA SOCIEDAD PORNOGRÁFICA

No se me asusten, tampoco se me decepcionen. No, esta entrada no va de sexo. Y no se trata de pacatería, sino de interés en este momento (no descartemos nada). ¿Qué es eso de Sociedad Pornográfica? Intento explicarme.

Hace unos días vi el capítulo piloto de una serie de televisión (Inteligencia Colectiva). Con seguridad, no pasaré de ahí. Con todo, el argumento da que pensar. Un padre dueño de empresas tecnológicas cuya joven hija es asesinada, desconfiado de la resolución del caso, con un compañero de ella entre rejas, condenado, crea una aplicación informática que permite conectar a millones de usuarios y usuarias en una red de búsqueda de pruebas sobre ese asesinato en concreto (modelo que después sería aplicable a cualquier otro caso). La tesis básica, de ahí el título, es que millones de ojos, millones de cerebros dedicados a la resolución de un enigma, tarde o temprano, lo solucionarán. Hasta ahí, uno podría decir, es una buena idea de ciencia ficción. 

Ocurre, sin embargo, que conforme avanza el argumento, comenzamos a ver imágenes que nos resultan extraordinariamente familiares. Esas personas, con sus smartphones, fotografiando, grabando, compartiendo, por millones, en todos los lugares del planeta (en unos más que en otros). Que se produce un atentado, o un accidente, o una pelea callejera, o la represión de una manifestación, pues hay centenares de cámaras cubriendo el hecho, cuando no transmitiéndolo en tiempo real.

En principio, ese acceso a la información gracias a la existencia de esos millones de terminales, atentas a cuanto ocurre a su alrededor, podría parecernos algo muy positivo. Podemos imaginar cuántos efectos beneficiosos tiene, ciertamente, la capacidad tecnológica de comunicar casi sin límites. Pero hay uno, perverso, que está causando un daño terrible. 

Veamos. No se transmite la normalidad. Eso no interesa. Se exhibe lo impactante, lo espectacular, también lo morboso. Se proyecta, así una imagen distorsionada de la realidad. Distorsión que se retroalimenta y puede llegar a convertirse en generadora de modelos. Ese es el gran riesgo de la Sociedad Pornográfica. Como en el sexo - donde la pornografía retrata una forma de practicarlo que no necesariamente tiene que ver (generalmente está muy alejado) con lo común (pongamos como ejemplo esa inexistencia de amor, de ternura, que forma parte esencial de la relación sexual) -, esa visión de la realidad humana, ese mosaico que se quiere muestrario, es en realidad una deformación. Y extraordinariamente peligrosa, añado. 


sábado, 20 de enero de 2018

¿QUEDAN SOCIALISTAS POR AHÍ?

Esta de última eso de afirmar que nadie reparte carnés de socialista. Suelen decirlo aquellos y aquellas que, con una praxis liberal, mantienen de boquilla un discurso social. Les disgusta enormemente ser señalados. Lejos de otras capacidades, repiten la cantinela como si estuvieran utilizando un argumento aristotélico. El problema para quienes eso hacen es que, al final, es la práctica política la que te sitúa. Lo quieras o no, seas señalado o no.

Si vemos esa práctica política, sensu stricto, podemos afirmar con rotundidad, sin miedo a confundirnos que socialistas pocos, pocas. Señalaré para demostrarlo solo algunos síntomas suficientemente definitorios.

1) Un verdadero internacionalismo (pieza clave de la concepción socialista) no permitiría que la gente muriera por miles intentando huir de la miseria para alcanzar esta parte privilegiada del planeta, ni que murieran en origen victimas de hambrunas, de epidemias, de guerras. Un verdadero socialismo no pondría vallas con cuchillas afiladas (¿qué es eso de concertinas?) pensadas para herir a quienes intenten saltarla. Dejémonos llevar por la sinceridad. Nada de todo eso es socialista. ¿Y hacemos algo? ¡Ah, sí! ¡Muchas declaraciones altisonantes! Algunas de ellas en inglés: Wellcome refugees.

2) Un verdadero socialismo no consentiría proyectar como un éxito económico aquel escenario en que los parámetros del capitalismo financiero, de la derecha, son los que lo definen. Crecimiento macro económico, cifras de exportaciones, incremento del número de turistas que nos visitan año tras año de manera creciente (gracias, en parte, a factores conocidos), hasta desembocar en malabarismos con las cifras de paro que esconden, en realidad, el cambio de paradigma. Rotura de la igualdad, precariedad, bajada real de salarios. El éxito de un proyecto político socialista se mide justo en lo contrario, en la capacidad para igualar las condiciones de vida de la ciudadanía reduciendo brechas que hoy por hoy van haciéndose cada vez mayores, cada vez más vergonzantes.

3) Un verdadero socialismo combatiría la histórica afrenta hacia las mujeres con total determinación práctica. Lejos de hermosos discursos reproducidos una y otra vez, lejos de campañas publicitarias que muchas veces parecen hechas con otro fin. No permitiría en su seno la existencia de depredadores que usan el poder institucional como herramienta para forzar voluntades: in our house, too.

4) El socialismo auténtico no sacrificaría su ideología en pos del respaldo electoral sin más. ¡Claro que hay que ganar las elecciones! Pero cuando se ganan, se hace socialismo. No se olvida la ideología para concentrarse solo en cómo se gana otra vez. Ganar para cambiar, si. Hacerlo para perpetuarse en el poder es una aberración.

5) El socialismo de verdad no asiste, impávido, al descuelgue de la gente más castigada, la más pobre, la más desfavorecida. No deja dormir a la gente en la calle, ni pedir limosna. No hace de la caridad su forma de actuar. Convierte en una prioridad garantizar la dignidad a toda persona. El verdadero socialismo no consentiría asentamientos en condiciones infrahumanas, mirando para otro lado.

MEA CULPA (también, obviamente)