domingo, 4 de diciembre de 2016

REFLEXIONES PRECONGRESUALES IV: EL PARTIDO COMO HERRAMIENTA

Una herramienta, no un fin en sí mismo. A partir de esa consideración, respondamos a la pregunta clave. ¿Cómo organizarse para responder mejor a los retos del socialismo hoy? Obviamente no es una cuestión nacida en el vacío, parte de todas las consideraciones previas, a las que, sumando otro conjunto de ideas, utilizamos como base para formular la propuesta.

Debiera holgar el decir que el PSOE debe ser una organización profundamente democrática y debe responder, como partido político, a la voluntad de la militancia en lo organizativo y a la del conjunto de votantes a quienes representa en lo institucional. Así, la guía interna, de obligado seguimiento, ha de ser la que marcan los estatutos y las resoluciones congresuales. En lo relativo a lo institucional, nuestro programa electoral es el contrato propuesta que nos compromete, al que tenemos que atenernos como objetivo. Por supuesto, sin contradicciones entre todos ellos.

Hasta aquí, todo muy obvio. A veces, lo evidente debe ser recalcado, por si acaso.

Avancemos en la concreción. La cultura participativa que tiene como elemento decisorio más llamativo la elección directa de la Secretaría General, y las primarias en la designación de candidaturas, debe no solo mantenerse, sino reforzarse. En especial, con la introducción de las listas abiertas en todas las candidaturas que sean personales y no de equipo. Establezco así una diferenciación entre elecciones parlamentarias (personales) y municipales (de equipo). En estas últimas, la designación de candidato o candidata a la alcaldía debe ser mediante primarias, pero la lista habrá de ser cerrada y a propuesta de ese candidato o candidata una vez celebradas aquellas. Hemos de tener en cuenta que en este caso sí se trata de la elección de un equipo de gobierno y eso debe hacerse con coherencia interna y al tiempo acorde a la propuesta que representaría el ya para entonces candidato o candidata a la alcaldía.

Con la misma lógica, en los procesos internos, deben diferenciarse la conformación de equipos, como las ejecutivas, que deberán responder a una propuesta cerrada del Secretario o Secretaria General elegida por voto directo, de las elecciones personales, tales como delegaciones a cada Congreso o representación en los diferentes Comités, que habría de hacerse siempre por listas abiertas.

Obviamente, el Partido Socialista no responde a una lógica (si es que puede decirse así) asamblearia. Esos procedimientos democráticos y participativos de elección de personas debe conllevar el voto delegado, que no será un cheque en blanco, en tanto sus actuaciones han de responder a las guías señaladas.

Mención especial deben tener los nuevos modos de relación con la sociedad. Las Casas del Pueblo pueden seguir siendo un instrumento válido, pero han de dotarse de contenidos (incluidos aquellos que proporcione la imaginación). Con todo, los mecanismos tradicionales que desde las casas emanan, desde boletines a notas informativas, o los consustanciales a las campañas electorales, teniendo su lugar, deben combinarse (cada vez más desde un segundo plano) con los nuevos canales. En estos, la coordinación en la organización, de cara a cohesionar los mensajes, es clave. Nada hay más dañino que las contradicciones. Desorientan, desacreditan y abren brechas fácilmente atacables. De momento, vale.