domingo, 17 de enero de 2016

ADA COLAU O LA VERBORREA

Anteayer, viernes 15, en el programa Hoy por Hoy de la Cadena Ser, Pepa Bueno entrevistó a Ada Colau. Fue un diálogo (escuchen con atención como Colau se resiste a dejar su discurso -no una respuesta, un alegato- cada vez que la periodista intenta preguntarle para matizar) muy clarificador. Bastaron apenas unos segundos, y una primera cuestión: ¿Qué impresión le deja la constitución de las Cortes Españolas esta semana?, para que la alcaldesa, referente de En Comú Podem, comenzara una andanada dialéctica enlatada contra el Partido Socialista, llena de falsedades, de medias verdades y, en el fondo, de rencor. 

La primera de las mentiras tardó treinta segundos en aparecer. Afirmaba Colau, tras dejar sentado que estaba "sorprendida" porque la actitud del PSOE era "muy desconcertante" -recuerdo aquí lo hablado sobre la "estupefacción"-, que los socialistas habían llegado a un acuerdo con el PP para la composición de la Mesa del Congreso -falso-. Y ahí comenzó todo un bombardeo, al estilo de la "nueva política", o sea a velocidad de vértigo en el discurso (creo sinceramente que para que el cerebro receptor engulla sin poder procesar la información que se le transmite). La tesis principal, que tenían que estar representados en el Congreso por cuatro grupos parlamentarios diferentes porque ellos -en este caso En Comú- no son Podemos. 

Por el camino, otras faltas a la verdad. La primera, ocultando que el grupo socialista en el Senado había "prestado" a dos de sus integrantes a ERC para formar grupo propio, dado que con los obtenidos no llegaban al mínimo legal (dejo aquí, aparte, la cuestión de si estoy de acuerdo con la práctica en general y con ésta en particular). Como a Colau solo le interesaba proyectar una supuesta connivencia del PSOE con la derecha, mencionó el "prestamo" a la anteriormente denominada Convergencia Democrática de Catalunya, pero obvió este otro que no encajaba en sus tesis. La segunda, cuando Pepa Bueno le hace referencia a unas declaraciones de Carolina Bescansa, teórica número tres de Podemos, gallega por más señas, que refiriéndose a  En Marea (la coalición liderada por Podemos en Galicia) afirmó que tras las elecciones no podría tener grupo parlamentario propio en el Parlamento español. Aquí, directamente ya dijo que bueno, que eso lo afirmó en agosto pero luego se dio cuenta del error y que, en todo caso, ellos (En Comú) eran "del grupo de Cataluña".

Está claro a estas alturas que Podemos cree (véase la encuesta de Metroscopia para El País de hoy) que de repetirse las elecciones, el PSOE perdería votos y ellos quedarían por encima, así que ¿Por qué no esperar? Entretanto, cuanto más se castigue a los socialistas, a las socialistas, tanto mejor, y en en eso están. Los treinta segundos que tardó Ada Colau en disparar son una buena muestra de ellos. Ahora bien, ojo a esas cuentas de la lechera. No salen. De esto hablaremos en la siguiente entrada.


jueves, 14 de enero de 2016

A VUELTAS CON LA BANALIDAD

Sentadas las bases de una sociedad de lo banal, no puede negarse que para los medios de comunicación (que viven, es lógico, de su difusión, cuanto mayor más rentable) es atractivo ese debate proyectado de manera planeada por determinadas formaciones políticas consistente en poner el foco sobre lo meramente formal, sobre lo superficial, o sea, sobre la banalidad. 

Así se entiende que el aspecto externo de un determinado diputado, rompedor para con los cánones clásicos, se pretenda convertir en una metáfora sobre el cambio o la toma del poder por la gente normal, y por ello diversa y no estereotipada. Claro que algo tiene de eso, no se niegue lo evidente, y desde ese punto supone también un soplo fresco (bienvenido), pero trátese como corresponde. Si se produce el desequilibrio de obviar, por ejemplo, todo el contenido del discurso del nuevo Presidente de la Mesa del Congreso, Patxi López, frente a este foco sobre el look, nos instalamos en el show time.

Más compleja es la posición de Carolina Bescansa, llevando a su bebé al hemiciclo del Congreso (ninguna novedad, aunque ahora con mucha más repercusión -¿por qué será?-). ¿Un gesto para defender la necesidad de facilitar el acceso de las madres al puesto de trabajo sin separarse de sus hijos? Podríamos leerlo así. Pero hay matices. Positivos y negativos. Entre los primeros, que para hacer visible la dificultad de las mujeres con hijos para incorporarse al trabajo, sirve. Ya lo hizo en su día Iolanda Pineda (del PSC). Y en ese sentido conviene apoyar, con claridad, que para avanzar en la igualdad (pilar esencial de la justicia social), la maternidad no puede ser un obstáculo. Sin embargo, cuando el gesto deviene en postura y busca más la imagen que la defensa del mensaje de fondo, estamos en otra cosa. 

Pd. Escucho a Ada Colau en la entrevista que acaba de hacerle Pepa Bueno. Dos de cada tres palabras las ha dedicado a atacar al PSOE, en un mensaje cargado de contradicciones, medias verdades y falsedades claras. Mañana hablamos sobre ello más a fondo.


Iolanda Pineda (PSC) en el Senado con su bebé en 2012

ESTUPEFACTOS

La dirigente andaluza de Podemos, Teresa Rodríguez, tras las pasadas elecciones autonómicas impuso (hemos de entender que orientada por Iglesias, desde Madrid) una táctica de negociación consistente en negar el acuerdo para el apoyo (concretamente para la investidura como Presidenta de Susana Díaz) a la fuerza política de izquierda que, en este caso, había ganado las elecciones de manera clara aunque sin mayoría absoluta, para, inmediatamente después de que otra fuerza política sí llegara a ese acuerdo con el PSOE de Andalucía, mostrarse "estupefacta" por la decisión que permitía formar gobierno y salir del marasmo institucional sin contar con Podemos. ¿Y que quería? Cabría preguntarse. Visto lo que estamos contemplando estos días en el ámbito estatal, creo que la respuesta es precisamente esa, buscaban la estupefacción.

Esa estupefacción como postura ante la sociedad, porque no cabe que una formación política llena de titulados académicos obvie algo que es principio elemental en cualquier patio de colegio del planeta: si te niegas sistemáticamente a un acuerdo conmigo, el riesgo menor es que yo acabe buscándolo en cualquier otro. 

Esa pose de amante despechado que, después de decir no a las sucesivas propuestas, termina sorprendiéndose de que el otro, la otra emprenda una relación distinta, no es creíble. Habrá pues de llegarse a la única conclusión posible. Como son listos, como el cuento no cuela, lo que queda claro es que no quieren participar en ningún acuerdo que pueda suponerles una pérdida de respaldo electoral (el único objetivo, así verbalizado además -recuérdese el "asalto al poder"-). Eso sí, esa táctica incluye, de manera ineludible el proyectar la culpa sobre el otro (presa favorita el PSOE). Porque una cosa debe quedar clara, ellos son "inocentes", más bien "víctimas", están por ello ESTUPEFACTOS.


martes, 12 de enero de 2016

¿QUÉ VA A PASAR?.

Con seguridad, la pregunta que hoy más se nos formula en la calle de cada pueblo y ciudad a quienes, de una u otra manera, estamos identificados como referentes del Partido Socialista, es la relativa a qué es lo que va a ocurrir. La situación social y política es lo suficientemente compleja como para generar en la ciudadanía una gran intranquilidad, no exenta de cierta expectación. 

En alguna otra ocasión, ya hemos comentado que si algún efecto positivo, ya de entrada, ha tenido la aparición de nuevas siglas políticas, es el de haber provocado un renovado interés por la cosa pública.  Cuántos de nosotros, cuántas de vosotras no habréis tenido ocasión, en estos días festivos que recién acabaron, de debatir en cualquiera de los muchos momentos familiares o sociales, sean comidas, cenas o encuentros grupales de cualquier naturaleza, sobre el actual momento político, sobre los líderes, los mensajes, las perspectivas... En ocasiones, seguro que con vehemencia, incluso.

Sin embargo, ese renovado interés no ha sido suficientemente potente como para castigar de manera merecida cuatro años de continúa agresión a la inmensa mayoría de la población. Al tiempo, ha generado (es una percepción personal, claro, lo reconozco) una suerte de seguidismo tan forofo como acrítico, de algunos nuevos líderes y sus postulados. Son fenómenos que me cuesta entender (también es verdad que a mí tampoco me entendían -también podría escribirlo en presente-), pero no soy objetivo.

Es por todo esto que me resulta complicado dar una respuesta a la pregunta de cabecera. Casi sé mejor lo que no va a ocurrir. El PSOE no apoyará, ni por activa, ni por pasiva, la investidura de Mariano Rajoy. No habrá una solución fácil, ni en cualquier caso será estable. Esperan tiempos de desconcierto. No es lo mejor, pero es lo que hemos decidido entre todas y todos. Eso sí, nos toca trabajar en cada ámbito, desde cada rincón y desde cualquier responsabilidad, para sacar este proyecto común que es nuestra nación adelante. Y cuando esto digo, entiéndaseme bien, me estoy  refiriendo a la gente sencilla. Esa tiene que ser la verdadera finalidad. Se admiten excentricidades en el camino, no en la meta.


lunes, 11 de enero de 2016

ENSEÑANZAS DE LA ACCIÓN POLÍTICA EN CATALUÑA

Decíamos en el artículo anterior, refiriéndonos a la posibilidad de que las -entonces en el horizonte- elecciones catalanas pudieran influir en las negociaciones entre los diferentes grupos políticos de ámbito estatal, que "hasta el rabo todo es toro". Y así ha sido. El "paso lateral" del poco honorable señor Mas ha hecho posible, junto al resto de compromisos escritos y no escritos, públicos y secretos, que se evite la celebración de nuevas elecciones mediante la investidura como President del hasta ahora Alcalde de Gerona, el señor Puigdemont. ¿Sorprendente? Aunque en una cadena de despropósito como la que estamos contemplando desde hace meses, nada pudiera parecerlo, hay que reconocer que sí. Sí por lo in extremis, sí por el investido -todo un referente del ala independentista más radical de Convergencia-, y aún más por los detalles conocidos del acuerdo con la CUP. Finalmente, pues, la inacción del señor Rajoy y la huida hacia adelante del señor Mas (sin duda, mucho más allá, en ambos casos de lo que inicialmente deseaban como estrategia, con puntos de intersección, diseñada) han concluido -siempre de momento- con un nuevo hito de añadida especial gravedad a lo hasta ahora acontecido.

Conviene sacar enseñanzas de todo esto. Por dos motivos. Para no repetir errores y, sobre todo, para afrontar lo que viene, no desde la óptica de consecuencia inevitable de lo hecho o dejado de hacer, sino como oportunidad para la sensatez, la razón, en última instancia la justicia (y no me refiero a la misma como mecanismo, sino como sentido esencial de la convivencia).

La primera, y más evidente, es que el paso lateral (que debiera haber sido -tal vez acabe siéndolo- hacia atrás y definitivo), debe ser correspondido por su pareja de baile, el señor Rajoy. Una parte del problema, difícilmente va a ser una parte de la solución.

La segunda es que, más allá de la escena, el diálogo ha de fluir, con toda la dureza necesaria pero fluir, si no queremos abocarnos a un verdadero conflicto que estoy seguro de que la inmensa mayoría no desea -más bien teme-.

Una tercera (dejo para quienes esto lean otras muchas más posibles) es que esa izquierda radical -más falsa que una moneda de tres euros- se deja la careta en el proces. Con la consecuencia de que mucha gente (votante honesta de esa opción política) va a perder, o ha perdido ya, la aparente última referencia de la integridad "pura", de la "coherencia" hasta el final. Entregan el poder a la oligarquía catalana (salpicada aquí y allá de corrupción), sacrificando todo su discurso social en aras de un objetivo que, por mucho que se empeñen, jamas será de izquierda, cual es la ruptura de los territorios y, con ello, del principio esencial de prevalencia del interés de clase. Traición, se llama eso, así, con todas las letras.

Toca trabajar, y muy duro.


miércoles, 6 de enero de 2016

¿QUIÉN TEME A SUSANA DÍAZ?

Y, como de repente, llegó el nerviosismo. Algunos síntomas: Los medios de comunicación dedican en sus análisis pos electorales mucho más espacio al PSOE (sean sus mensajes, su teórica guerra interna, sus expectativas, sus alternativas...) que a cualquier otro partido. El resto de formaciones políticas también dirigen sus mensajes hacia el Partido Socialista (reconociéndole, es evidente, un papel central y esencial en la política nacional), sea para pedirle un pacto (qué hay que tener poca dignidad para hacerlo después de lo oído durante estos cuatro últimos años), exigirle responsabilidad (en el sentido que ellos la entienden, claro), o ponerle condiciones (desde esa sempiterna posición de superioridad moral de los "emergentes" -debían estar sumergidos-). 

Es obvio que el arco parlamentario ha cambiado de manera clara tras las elecciones del 20D. Más fragmentado, refleja ante todo la irrupción de Podemos y Ciudadanos. El Partido Popular sufre un descalabro histórico, el PSOE resiste el ataque combinado al que ha estado sometido y, aunque el resultado no es positivo, mantiene su papel como pilar de la política española (pese a vaticinios mucho más negativos). En esta situación, enjaretar una alternativa de gobierno se antoja misión casi imposible. Hay, además demasiados condicionamientos, más allá de la aritmética (por no mencionar algo no concretado aún cuando escribo esta entrada como puede ser el adelanto electoral en Cataluña -hasta el rabo todo es toro-).

Destaca en todo el barullo de voces (analíticas, forofas, tergiversadoras... que de todo hay) la constante referencia a Susana Díaz, Presidenta de la Junta de Andalucía. Y da la impresión de que hay temor a lo que representa (entre otras cosas, y fundamentalmente, el más claro ejemplo de política diferenciadora de la de recortes,  en la lucha contra la desigualdad y por los derechos). Temor desde la derecha que pierde una y otra vez las elecciones frente a ella, temor desde los hasta ahora sumergidos, que la ven como una rival ante la que el discurso solo no sirve, porque hay práctica que contrastar. 



Es sin duda tiempo para la reflexión y la acción, para el debate y la búsqueda de acuerdos, tiempo para hablar (y hablar mucho) donde debe hacerse. Sin perder de vista que la celebración de nuevas elecciones generales es, hoy por hoy, la hipótesis más probable. Y tal vez eso explique mucho del nerviosismo. Hay quienes con maniobras de juegos de rol (creo sinceramente que así ven la acción política) que devienen intrigas de baja estofa pretenden arrogarse el papel de ganadores en ese escenario apuntado. Ocurre que frente a Susana Díaz y lo que representa andan aún "estupefactos". 

El PSOE decidirá, en cada momento, aquello que es mejor para la gente sencilla de nuestro país, la que realmente hace crecer ese proyecto común que es España. Y lo hará desde el debate democrático, el contraste de ideas y la propuesta final común, como siempre ha hecho. Los que no entienden de debate, acostumbrados al autoritario ordeno y mando, critican ese proceder democrático. Los que se atribuyen, desde un supuesto asamblearismo  más virtual que real, la patente dialéctica, corren a despreciarla o tergiversarla cuando la ven en el PSOE, donde es una práctica centenaria. 

Un poco de sosiego, pues. A Susana solo debe temerla quienes no compartan un proyecto de justicia social para las gentes de nuestro país. El resto podrá disentir, es claro. Eso sí, esgriman argumentos, no eslóganes, estos últimos, como las mentiras, tienen las patas muy cortas.

domingo, 27 de diciembre de 2015

EL COMPLEJO RESULTADO ELECTORAL

Vaya por delante mi (cada vez menos) estupor porque un partido político, con el marchamo de corrupción que presenta en un número importante de sus dirigentes, como el PP sea el más votado por la ciudadanía española. Sí, muy lejos de la mayoría absoluta; sí, con una caída importante, casi una debacle, pero ahí está, con más de siete millones de votos. Particular sonrojo, como muestra, el caso del candidato segoviano implicado en la percepción de suculentas comisiones cuando menos, desde mi óptica, deshonestas. Refrendado por el voto particular, pese a todo.

Por lo demás, un tablero harto complejo, sin aparente posibilidad de enhebrar siquiera una mayoría capaz de sacar adelante una investidura. ¿Vamos, pues, hacia otros comicios? Tiempo al tiempo, pero la probabilidad es alta. 

Las alternativa que pasa por la derecha que representan PP y Ciudadanos se antoja muy complicada. El nacionalismo catalán, que en circunstancias semejantes, históricamente, contribuyó a posibilitarla, hoy no parece que pudiera siquiera planteárselo, hay demasiado recorrido a estas alturas, demasiadas ataduras al banco del independentismo en rebelión. La amalgama posible restante no llega a los necesarios números.

La izquierda (o la izquierda y los de "abajo") tiene dos retos. El primero construir (o reconstruir) un lenguaje común que permita siquiera dialogar. Parece complicado. El segundo, conseguir un acuerdo de mínimos en cuanto a bases programáticas. Esto ya, a menos que el "donde dije digo" se convierta en "digo Luis", si que aparenta ser directamente imposible.

En democracia, la voluntad popular expresada en las urnas es lo esencial. Debe ser respetada en todo lo que vale. Es la concreción de nuestra libertad. Ello no la hace eximida de análisis crítico. Hay hartazgo, también interés renovado por la política como herramienta para cambiar las cosas, aunque pudiera parecer contradictorio. No lo es, pero si complicado, sí difícil de gestionar después. Por eso, el tiempo que se abre es apasionante, y nos debe hacer estar muy atentos a cuanto acontezca. Se está labrando un peldaño más en el futuro de este país. Y puede que tengamos que hablar de nuevo dentro de poco. Desde la perspectiva de este blog, lo irrenunciable para el socialismo no entra en negociación. Sabemos ya, porque lo hemos vivido (lo estamos padeciendo), que, de hacerlo (con todos los argumentos justificativos que se puedan poner sobre la mesa), habrá consecuencias.